Gustar es clave para el sentido íntimo de todo hombre, espiritual y corporal, del hombre, hace llegar hasta lo más profundo, es decir sobre las raíces mismas de las personas. Hoy más que ayer el recurso a la conciencia es muy fuerte, pero también muy débil por cuanto el sentir subjetivo tiene lugar en un contexto sociocultural en el que los valores objetivos están en crisis. El mundo actual es complejo y sujeto a pluralismo de interpretaciones, por lo cual el juicio moral se remite fácilmente a la conciencia del sujeto.

Gustar en latín es sapere y de sapere viene sapientia, sabiduría, está relacionado con el sabor más que con el saber. Por consiguiente el intelectualismo exagerado o racionalismo actual nos privan del contacto con los sentidos, del placer de ver, oír y de sentir, de la capacidad de vivir el cuerpo como parte de nuestro ser. La facultad mental de sentir es el gusto en toda su perfección, clave de todo discernimiento. El don de sabiduría es el don del buen gusto en las cosas del Espíritu; el saber sentir, discernir, disfrutar, agradar. El buen gusto debe ser como el principio del buen actuar cristiano, tiene que saber gustar donde la gente sólo consume, saber disfrutar donde la gente se intoxica, saber reposar donde todo el mundo tiene prisa, porque todos tenemos las mismas horas del día (24). De alguna manera ser inteligentes en la vida, gustando las cosas que hacemos, ponerle el gustito del amor. Entender por dentro, profundizar, penetrar. Intelligere en latín es intus-legere, leer por dentro, estudiar a fondo, en definitiva llegar al corazón y dejarse sorprender por el amor de Dios. ‘Ama y haz lo que quieras´ dijo San Agustín, pero a veces se nos hace difícil amar en una cultura que ha perdido el sentido del gusto, el sentido por la vida. Dios que es amor nos conceda la gracia de poder saborear las cosas que realizamos cotidianamente con amor y verdadero gusto, aún en las pequeñas, porque la vida es hermosa si la disfrutamos, problemas hay muchos, debemos encontrar el gusto por la vida en medio de las turbulencias y calamidades.

Dios Uno y Trino que es paz y amor inunde los corazones de las personas que lean esta taxativa reflexión, porque gustar las cosas es amar a Dios con todo el corazón y con todo el ser, lo interesante de todo es que Dios nos ama y mucho, tenemos que dejarnos alcanzar por ese amor que el nos tiene desde la eternidad. ¿Mi pregunta es Gustamos las cosas de Dios?,entonces que se note con nuestros actos en la vida cotidiana.

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