En una oportunidad, se le preguntó a Santa Teresa de Calcuta ¿qué era para ella evangelizar? y respondió: “Evangelizar es llevar a Cristo al corazón del hombre”.

Esta definición me hizo (y aún me hace), reflexionar profundamente sobre la importancia que implica la acción de “salir” con el anuncio y además, cuanta responsabilidad de vivir, crecer y mostrar en cada gesto y acción de nuestra vida, la dimensión regia de la vocación de bautizados.

Ser transmisor de la Salvación, implica un estado de Gracia particular que comienza con una toma de conciencia de lo que ésta responsabilidad significa y continúa con un necesario y permanente examen interior, ya que todos estamos cargados de culpas y heridas que obstaculizan la decisión de salir (E.G.20).

Si bien nuestro afán es necesario, debe partir desde un corazón decidido, desde una sincera revisión de vida, para que esa entrega de Cristo sea fecunda y efectiva y podamos ver las señales y prodigios que acompañan a la evangelización como nos promete el Señor (Mc. 16, 17). No debemos olvidar que estas Gracias son fruto de nuestra fe y no una condición para tenerla.

Es necesario recordar también que la Gracia de los Sacramentos de la Reconciliación y Eucaristía, no solo nos libera del pecado, sino que también sana nuestro interior y nos permite vivir la alegría de la evangelización.

Hoy que vemos un mundo atrapado por intereses banales, debemos tomar la decisión de Evangelizar para renovar constantemente la gran Misericordia que Dios tiene por sus hijos.

Por eso, en este día en que celebramos la festividad de nuestra Señora de Guadalupe como primera evangelizadora de América, le pidamos a Dios, uniéndonos a la invitación del Santo Padre, ser “una Iglesia en salida” que suscite entre obispos, sacerdotes y fieles, la necesidad de vivir la hermosa tarea de Evangelizar.

 

Rodolfo Núñez
Director Continental Ejecutivo
Evangelización Dosmil - Argentina

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