Ser consciente de que somos ministros de la Palabra desde el bautismo...
Por eso debemos leerla, meditarla, rumiarla durante toda nuestra vida. Debemos hacerla propia, revestirnos de esa Palabra, encarnarla en nuestra vida. Sólo así la transmitiremos fielmente, sin cortes, sin menguas, sin oscurecerla ni rebajarla.

 

padre Antonio Rivero LC
http://www.zenit.org/es/articles/como-mejorar-nuestra-predicacion-sagrada

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