Este domingo celebramos la Jornada Mundial de las Misiones, en Argentina. Como todos los años el Papa nos envía un mensaje, en este caso reflexiona sobre “La caridad, alma de la misión”.

Sabemos que la misión y el evangelizar es la razón de ser de la Iglesia. El próximo año jubilar que iniciaremos el 19 de noviembre, el tercer domingo del mes, será una oportunidad para que como Iglesia ahondemos en los tres aspectos que hemos acentuado en estos años de preparación: la conversión a Jesucristo, la comunión eclesial y “la misión”. Con el Sínodo diocesano buscaremos caminar para que nos ayude a asumir los desafíos de este inicio de siglo.

Considero que por la importancia del tema que nos presenta el Papa Benedicto debemos reflexionar algunos aspectos de su mensaje. El Papa refiriéndose a la Misión nos dice: “¿No es esta la misión de la Iglesia en todos los tiempos? Entonces no es difícil comprender que el auténtico celo misionero, compromiso primario de la comunidad eclesial, va unido a la fidelidad al amor divino, y esto vale para todo cristiano, para toda comunidad local, para las Iglesias particulares y para todo el pueblo de Dios. Precisamente de la conciencia de esta misión común toma su fuerza la generosa disponibilidad de los discípulos de Cristo para realizar obras de promoción humana y espiritual que testimonian, como escribía el amado Juan Pablo II en la encíclica “Redemtoris Missio”, el alma de toda la actividad misionera: el amor, que es y sigue siendo la fuerza de la misión, y es también el único criterio según el cual todo debe hacerse o no hacerse, cambiarse o no cambiarse. Es el principio que debe dirigir toda acción y el fin al que debe tender. Actuando con caridad o inspirado por la caridad, nada es disconforme y todo es bueno” (60).

Así pues ser misionero significa amar a Dios con todo nuestro ser, hasta dar, si es necesario, incluso la vida por él. ¡Cuántos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, también en nuestros días, han dado el supremo testimonio de amor con el martirio! Ser misioneros es atender, como el buen samaritano, las necesidades de todos, especialmente de los más pobres y necesitados, porque quien ama con el corazón de Cristo no busca su propio interés, sino únicamente la gloria del Padre y el bien del prójimo. Aquí reside el secreto de la fecundidad apostólica de la acción misionera, que supera las fronteras y las culturas, llega a los pueblos y se difunde hasta los extremos confines del mundo. Queridos hermanos y hermanas, la Jornada Mundial de las Misiones ha de ser una ocasión útil para comprender cada vez mejor que el testimonio del amor, alma de la misión, concierne a todos, pues servir al Evangelio no debe considerarse como una aventura en solitario, sino como un compromiso compartido de toda comunidad. Junto a los que están en primera línea en las fronteras de la evangelización –pienso aquí con gratitud en los misioneros y misioneras, muchos otros, niños, jóvenes y adultos, contribuyen de diversos modos, con la oración y cooperación, a la difusión del reino de Dios en la tierra”.

Nosotros estamos viviendo como Diócesis el proceso de ser una “Iglesia misionada, diocesana y misionera”. Siempre viviremos de alguna manera estos tres aspectos. Durante estos años estamos queriendo armarnos más como Diócesis, desde las pastorales diocesanas, parroquias y el fomento de las vocaciones sacerdotales con nuestro Seminario “Santo Cura de Ars”. Desde ya que también como Diócesis estamos llamados a ser misioneros. En nuestra propia Diócesis y todos. Pero también el envío de algunos, a la misión ad gentes.

Hace algunos días nuestro misionero laico Rogelio Peralta, que está en la Diócesis de Xai Xai, Mozambique, nos mandó una carta y nos decía: “Quiero pedirle en nombre de todos los argentinos que estamos aquí, que acompañen esta misión con la oración, que recen por este pueblo de Mozambique tan sufriente. Por cada uno de nuestros hermanos enfermos, en su mayoría infectados del HIV, por los niños huérfanos y malnutridos…

En este domingo y mes misionero, queremos pedirle al Señor que nos anime para Evangelizar y ayudar a humanizar nuestra Patria y Provincia.

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